jueves, octubre 21, 2010

Mi hotel, convertido en caverna



Muere Octubre, lento, quejoso, resquebrajando a fuego viejos zarpazos sentimentales a mi paso por El Muro en una otoñal y brumosa tarde como esta, en la que el viento me llena de aromas viejos de historias anheladas, donde mi soledad y mis miedos, a partes iguales se disipan el calido abrazo de esa ELLA que nunca llega, y a la vez, no cesa.

Dos años atras, bebia y me autocompadecia a partes iguales en mi Hotel para Solitarios, sin que pareciese que pudiese haber un final justificado para esa actitud. Desde ese ultimo dia, el estupido aprendiz de musico que les escribe se prometio a si mismo, que no volveria a pisar dicho Hotel, a no ser que fuese para revivir otra bonita historia de amor como la que vivi con Marga, mi Marga, hoy casada y con una niña de 2 años. De ella, no he vuelto a saber nada desde hace otro par de años, en que quien sabe si por desgracia o fortuna, su numero de telefono apareciese enterrado entre las cenizas de mi difunto movil. Quiza hubiese sido lo mejor para evitar nuevas recaidas, nuevas tiritas para un corazon dado de baja por depresion.

Sin embargo, lejos de esos recuerdos del olor a camomila de su cabello rizado, tan solo me queda la sensacion de una herida a medio cerrar de la que a veces la sangre llora a borbotones. Y lo peor, es que esa herida es herida vieja, que cicatriza mal por defecto de heridas nuevas.

El viento me cala la camiseta de los T- Rex hasta el punto, en que el difunto Mark Bolan, parece querer salir corriendo de la misma, asi que procedo a cerrar mi cazadora de cuero y acurrucarme como puedo mientras sigo caminando, con destino al Nautico, donde hacia años solia sentarme a comer pipas y mirar al mar, sumido en las melodias de mi mp3 de entonces, hoy sustituido por un ipod que parece haber salido vivo de mil batallas perdidas en las que Maga, siempre sale victorioso.

Ante el paseo semivacio, avanzo, con paso firme pero relajado, mientras reflexiono acerca de esa nueva ella, que antepronostico, ha llamado mi atencion, hasta el punto de decir que no se si me ha ilusionado o decepcionado a partes iguales. La verdad es que prefiero no pensarlo. Estoy emocionalmente en cuarentena y el menor rasguño es suficiente para provocar un huracan de siligosas e invisibles lagrimas. Tan solo me encomiendo para que este periodo de inestabilidad y silencio se acaben cuanto antes; sin embargo soy francamente pesimista al respecto, dado que ultimamente, la invisible e imaginaria caverna donde temporalmente habito, se esta volviendo lo sorprendentemente fuerte como para que me plantee si merece la pena quedarme a vivir aqui, no se si para siempre, o para una buena temporada.

De momento, solo quiero sentarme a comer pipas en el Nautico y a escuchar discos de Maga hasta que la noche, o la desidia, me alcancen.

Se despide, 2 años mas viejo, con menos pelo, y mas solo, este musico de tres al cuarto que les escribe, desde su anonimato mas ferreo, a todos aquellos que le ignoran, como en sus mejores tiempos.

Recibiran nuevas noticias desde mi fria caveran de cristal

Un saludo


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