martes, mayo 15, 2007

De vocación: Pringado

Hoy la desolación lo ha vuelto a inundar todo. Sigo aferrado a mi dirario virtual de los sin sabores, donde expresar todo lo que no tengo valor o apoyo para hacer.

La historia que os voy a contar es por todos conocida. El eterno debate en cuanto a mi persona entre corazón o cerebro, felicidad o salario, idealista o realista. Otro capitulo más de un cobarde llorón que se halla en la cuerda floja sin saber que va a hacer con su destino.

Este es un documento de investigación en el que caben estadísticas, opciones de futuro, salarios, contratos y todas las cosas del mundo de los hombres. Sin embargo, aún a día de hoy, sigue pendiente de la existencia de un documento de investigación que recoja los sentimientos, las emociones o las espectativas.

Encontramos a menudo estadísticas que versan de que el nose qué porciento de los españoles odian su trabajo, o son infelices en su vida laboral. Otras, las más comunes, hablan del porcentaje de incorporación al mercado y el salario medio por estudios realizados y profesiones. Incluso en ellas vemos el reflejo de las experiencias profesionales de mucha gente. Son estas estadísticas, las que en mi opinión falsean el funcionamiento del mundo hacia un vil y mercantil elemento, como es el dinero. Todo el planeta gira en torno al dinero. Necesitas dinero para vivir, estudias y te formas para tener dinero. El dinero condiciona tu felicidad, tus sentimientos y hasta la forma en que caminas. Triste pero cierto.

Nos hallamos entonces, en un mundo sin vocación, sin amor a las profesiones, o tan lleno de dificultades como nunca en la vida lo ha habido. Prima la razón frente al idealismo, el corazón o los sentimientos. Ello hace, que el mundo sea un lugar tan frío y hostil como es en la actualidad. ¿ Qué podemos esperar si todos se mueven impulsados por la razón y nadie sigue los latidos del motor de su vida? Pues lo que tenemos, que el mundo es una jungla donde sólo el más fuerte sobrevive y el resto quedan condicionados. Es decir, vivimos en una sociedad más parecido a la de antaño de lo que pensamos, y pese a que cada vez un mayor porcentaje de la población tiene mayor nivel de estudios, los que se colocan son los de siempre; ¿ a quién no le suena aquello del hijo de menganito o el sobrino de fulanito? Los que tienen padrino o enchufe. El hijo de... hijo de puta. Díganlo sin miedo, yo creo que todos pensamos eso. Al menos yo pienso así.
Lo triste es que ya no sólo recurren a ese método los que se escogieron una profesión dificil, sino el inmenso crudo del pueblo.

Siguiendo con el matemático y calculado mundo en que vivimos, sigo argumentando las diferencias existentes entre clases laborales. Hablemos de profesiones. Por ejemplo, cuáles son las esperanzas de colectivos que ejercen profesiones un tanto idealistas, como músicos, escritores, periodistas, artistas en general o todo lo relacionado con la cultura. Todos conocen esos datos. Que si un músico no tiene futuro, que si los periodistas malviven o están en paro, etc. No les diré que no es cierto lo que se dice. Me quejo de que lo que pasa es lo que queremos que pase con nuestra pasividad. Acatamos el movimiento del mundo sin raciocínio alguno, como simples máquinas, olvidándonos de que somos personas.

Todos alguna vez tuvimos sueños de niño. Algunos, dejamos atrás los sueños para encontrar una cosa que se llama vocación, y que suele suceder con algo relativo a una profesión. Unos pocos intentamos llevarla a cabo, con más corazón que cerebro y tan sólo unos pocos afortunados la ejercen. De esos afortunados, menos de la centésima parte viven dignamente. ¿Y aún se preguntan como puede tanta gente odiar su trabajo? Yo lo explicaría diciendo que casi nadie hoy día, trabaja de lo que escogió o de lo que le gusta, sufriendo encima la enorme presión por parte del que apreta el yugo al trabajador. Quizá a este paso, con los sueldos tan míseros que pagan, y las jornadas tan largas que hacemos, deberían llamarnos exclavos. Imaginense la siguiente escena: -¡¡" Tu, el de conservas, - kst latigazo en el torso- subeme un palé!!. Y aprende a escribir en el albarán coño, que mahonesa no lleva hache!!
" Pero señor... si soy Filológo ". "¡Y que cojones tienen que ver las plantitas y los animalitos con escribir bien?

¿Quién puede con un panorama así, escoger libremente una profesión / vocación y salir victorioso? Si hacerlo es garantía de estar aún más puteado de lo que ya se está. Normal que muchos dudemos si seguir al corazón o al cerebro. Yo mejor les voy dejando que tendré que subir otro palé de "maonesa".