domingo, abril 27, 2008

De domingos Grises

Los domingos son unos días radicales, de esos en que eres feliz por ver el sol, o de los que maldices todo. Al menos en mi caso siempre son así.

Hoy tenía uno de los segundos. Consumido, taciturno y amargado, no paraba de deambular por casa, con mi cerebro ardiendo de presión, inseguridad y problemas con "la nueva rutina". Sin embargo, sin querer, he encontrado una nueva formula para calmarme en esos días en que aún más, no encuentras tu lugar en el mundo.

Es algo tan simple como revisar alguno de los pilares básicos de mi propia existencia. Una especia de jarabe con el antidoto necesario para la amargura y el hacinamiento mental de los días grises. Porque quizá, y digo quizá, tan sólo nosotros sabemos como dulcificar ese rincón amargo que irremediablemente llevamos dentro. Y mi piedra angular de hoy se basa en 2 motores de mi vida: la música y mi perra.

Es increible lo que puede hacer la música en el ser humano. Día tras día, no dejo de maravillarme con la sensación mágica que supone sin más escuchar esa sucesión de notas necesaria para que el volcán apunto de estallar y la tormenta que se avecinan se calmen. Hoy fue un capítulo de esos. Necesitaba algo en mis oidos y aparecio Travis y un peluche gigante a la que abrazar, mirando el atardecer.

Y asi, con la tontería, he arreglado una pequeña bombilla de una sala de mi Hotel Solitarios. Me despido como no, con la bso del día de hoy.