miércoles, agosto 16, 2006

Un particular dia de lluvia


Hoy llueve. Hacía mucho que las nubes no lloraban dosis de ese néctar tan preciado para algunos. Es magnifico. Seguramente seré raro, pero a mi, me encantan los días lluvia por todo lo que entraña, los olores, el ruido de las gotas contra el cristal, verlas a través de la ventana, el mágico sonido del agua entremezclada con el silencio. Para unos pocos, la lluvia más que una desgracia se convierte en una sensación relajante.

Con el paso de los años, los días de lluvia han tomado un significado diferente. He convertido casi en un ritual una serie de actos que me reconfortan en lo más profundo. No hay nada como reflexionar en los días de lluvia. Sentarte en el porche de casa, viendo como caen las gotas con el mar de fondo. Es sensacional. Las gotas repiquetean en los cristales de la ventana batiente, mientras el olor a hierba fresca y lavanda inundan la sala. Te notas libre, relajado, casi en el séptimo cielo, incluso tienes el día optimista - sí, no me miréis raro, un día de esos en que lo ves todo un poquito más blanco y azucarado de lo habitual-. Te sientes con ganas de gritar al mundo lo hermoso de la vida.

Esa agua mía que refresca mi pueblo, mi casa, mi vida, y… hasta mi alma. Y por mucho que cante Ismael Serrano aquello de que “ Ya nada es lo que era”, suspiras, feliz de ti mismo. Te sientes un ciudadano más de la metrópoli global, reflejada en mi ciudad, una simple ciudad de provincias. Y en medio de la lluvia, ríes mirando al cielo, como un loco bohemio enamorado, mientras gota a gota te empapan las ropas. Y sueñas con jugar al escondite con el ser amado, entre risas, en el jardín inglés, mientras esa lluvia mágica nos ampara. Y el primero que encuentre al otro, le castiga con besos dulces, de los que dicen te quiero, de la forma más profunda, de eso que te hielan el alma a la vez que te la incendian.

Seguramente, estas cosas serán anómalas, como tantas sensaciones mías, tan particulares que incluso podrían tacharme de “especial”, pero me encanta, ser ese loco bohemio.

Me despido lanzando mi bombín al aire, con un leve salto de Charlot, mientras camino, de espaldas a ustedes, queridos y amigos lectores.

Felices y lluviosos días.


El hotelero

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

A mi tambien me gustan los dias de lluvia...

08 diciembre, 2006 02:08  

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