Reflexiones de una habitación para Solitarios

Hoy me siento triste. Por eso, sin nada mejor que hacer, me he sentado ante el teclado, con el mero objeto que dejar bailar los dedos, para ver si hago bajar el nudo de la garganta a otro sitio. Relajadamente, he puesto un disco de Jorge Drexler, y he comenzado mi autoexilio.
Me pregunto, porque todo el mundo se cree con derecho a opinar sobre los temas personales, y se creen tan poderosos como para darte consejos. Te dicen, no te comportes así, cuida ese carácter, péinate, estudia y tantas cosas que lejos de ayudar, todavía te agrian más el carácter. Te vas enojando lentamente, hasta llegar a la crispación. Parece ser que todo tiene reproche, si haces porque has hecho y sino porque no. Y yo… aquí, suspirando para tener mi solitario y silencioso metro cuadrado, que inundaría de bibliotecas y discotecas imaginarias, donde escuchar canciones de Springsteen, Drexler, o alguno de los artistas que me hacen evadirme de mi parte física.
Quizá deba de tener reservada una habitación de mi Hotel Solitario, para momentos como este, y sentarme en la ventana, mirando a lo lejos con una cerveza sin pensar en nada.
Lo consultaré con algunos amigos ilustres, mis libros y vinilos favoritos, a ver que responden, queréis que les pregunte algo?
El Hotelero

0 Comments:
Publicar un comentario
<< Home